El acné surge cuando las glándulas sebáceas crean demasiada grasa. En ese caso, los poros se obstruyen, se infectan y aparece el acné. Para evitarlo, el primer paso es controlar la alimentación, reduciendo las grasas y apostando por alimentos con un alto contenido en vitaminas, como las frutas y las verduras.
Los embutidos y fiambres grasos, las carnes grasas y los dulces, especialmente los industriales deben desaparecer de la dieta como primer paso del tratamiento para el acné. Además, también puedes completar ese efecto bebiendo jugo de aloe vera puro, que regula la producción de sebo, ayuda al cuerpo a eliminar las toxinas y protege a la piel de las bacterias que provocan la infección.
